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El Bosque Después del Fuego

El Bosque Después del Fuego

En el año 2010, el Llano de la Parida, en el ejido San Bartolo, municipio de Amanalco, Estado de México, fue devastado por un incendio. Los arbustos, la vegetación herbácea y los árboles se quemaron por completo en el bosque.

Tras el siniestro, los ejidatarios emprendieron limpieza de matorrales, hierba (chaponeo) y limpieza de materia orgánica como hojarasca (escarificación de suelo) para ayudar al bosque a recuperar las siete hectáreas que se perdieron.

Dos años después, pequeñas plantas de oyamel y pino cubrieron el suelo en lo que se conoce como regeneración natural, que es la recuperación del bosque tras sufrir una alteración.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en la Guía para la Manipulación de Semillas Forestales, señala que algunos factores externos como el fuego, ayudan a poner fin al estado de reposo o latencia que se presenta en semillas de algunas especies.

La latencia es cuando una semilla permanece en apariencia sin actividad, esperando las condiciones adecuadas para germinar, como luz, humedad o temperatura.

Cuando una semilla se expone al calor generado por los incendios forestales, la cubierta que la rodea tiende a romperse, permitiendo que ingrese agua y gases necesarios para su germinación.

En la mayoría de las ocasiones, las semillas yacen sobre una capa de ramas y hojarasca, lo que impide su contacto con suelo mineral, es decir, la tierra, en donde encuentran las condiciones para germinar y establecerse.

Cuando el fuego consume esa primera capa de materia orgánica, la semilla logra el contacto con el suelo fértil y comienza el ciclo que dará como resultado una planta que poblará el bosque y brindará servicios ambientales.

A siete años del incendio en el Llano de la Parida, algunos árboles ya alcanzan más de un metro de altura. Para reforzar la recuperación del bosque, los ejidatarios también realizaron reforestación en el predio.

Los ejidatarios en San Bartolo, saben ahora que ante algunos fenómenos naturales, las buenas prácticas de manejo forestal pueden ayudar a la regeneración y conservación de los bosques. Si bien la regeneración se da de forma natural, las labores de manejo ayudan a mejorar las condiciones para que se presente.

La Comisión Nacional Forestal (Conafor), por medio del Programa Nacional Forestal (Pronafor), apoya a comunidades, ejidos y predios que se encuentran en el programa de manejo forestal maderable vigente, con ello, se asegura la regeneración en las áreas aprovechadas y se preserva la biodiversidad.

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