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Innovación en materiales de construcción

Innovación en materiales de construcción

Uno de los materiales presentes en la historia de la humanidad es la tierra arcillosa, elemento clave en construcciones milenarias; la civilización persa, por ejemplo, cimentó sus viviendas con bloques de arcilla reforzadas con fibra de paja de trigo.

Países europeos como Alemania, Inglaterra, Francia, con una larga tradición en el uso de bloques arcillosos para la construcción, innovan con frecuencia en el desarrollo de nuevos materiales. En comparación con estas naciones, en México las construcciones a partir de este material son consideradas de baja calidad e incluso se asocia con la pobreza.

Alejandro Manzano Ramírez, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), campus Querétaro, ha trabajado el desarrollo de bloques arcillosos innovadores por más de 15 años. Desde su perspectiva, en México este material se menosprecia debido a que “se asocia a la pobreza, se piensa que es un material para los pobres y se cree que son viviendas que no durarán mucho tiempo”, expuso.

Resistencia y propiedades térmicas son algunas de las características reales de las construcciones hechas con arcilla, mismas que evitan el uso de sistemas de enfriamiento y calentamiento y, por tanto, generan un ahorro importante de energía, según presentó Manzano Ramírez durante la ponencia Transferencia tecnológica de bloques arcillosos aplicados a proyectos de rentabilidad social que se realizó en el marco de la Semana Nacional del Emprendedor, que se lleva a cabo en Centro Citibanamex del 11 al 15 de septiembre.

Bloques de arcilla innovadores

Durante su participación, el doctor Alejandro Manzano Ramírez indicó que el Cinvestav, unidad Querétaro, ha desarrollado tecnología innovadora para mejorar las propiedades previamente mencionadas, pero además, sustituye el uso de materia orgánica y paja, elementos que se utilizan en la preparación de los bloques de arcilla.

“Los bloques de arcilla se hacían mezclando tierra con estiércol de vaca y caballo, porque el estiércol lleva fibra que reforzaba los bloques de arcilla. A veces se adicionaba cal para dar una mayor rigidez a los adobes. El uso de materia orgánica propiciaba la creación y proliferación de microorganismos que podían causar problemas a la salud de los moradores”, comenta.

La tecnología Cinvestav es resistente y presenta buenas propiedades de aislamiento térmico y acústico.

“Agregamos un material de refuerzo que es tratado con cal de una manera muy sencilla, y también los materiales mezclados son inocuos y no producen toxicidad. Los bloques arcillosos conservan sus propiedades mecánicas y aislamiento térmico. Las casas construidas con esta tecnología serán agradables y confortantes. Esa es una manera muy inteligente de hacerlo”, explicó.

Los bloques de arcilla del Cinvestav se han utilizado en el desarrollo de viviendas sustentables para zonas rurales del estado de Querétaro. El doctor Alejandro Manzano Ramírez admite que una de las limitaciones en la transferencia de la tecnología es la inexistencia de una normativa que incluya el uso de bloques de arcilla en la construcción.

“Los bloques arcillosos no están normalizados en México, por eso es que no pueden utilizarse en construcciones a hipotecar, aun cuando el material tiene mejor compresión que el cemento o el ladrillo rojo cocido. Los desarrolladores que se interesaron por la tecnología no se exponen a construir casas con materiales que no están normalizados y que estén exentas de recibir créditos e hipotecas. Es por ello que nuestra tecnología se ha aplicado en proyectos de rentabilidad social en ámbitos rurales”, comentó.

Innovar y reducir la huella de carbono

Para finalizar su presentación, el doctor miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) invitó a los jóvenes interesados en la innovación y la tecnología a estar atentos a las necesidades actuales de la sociedad y desarrollar proyectos amigables con el medio ambiente.

“Tenemos que buscar tecnologías que sean innovadoras y no consuman muchísima energía durante su procesamiento. Si no observamos nuestro entorno, estaríamos haciendo propuestas, proyectos, investigación obsoleta que no sirve. En este siglo XXI tenemos que cuidar que todos los procesos o desarrollos que hagamos sean de baja huella de carbono”, concluyó.

 

Fuente: Conacyt / Carmen Báez

 

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