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Tapete a base de orina para cultivos de autoconsumo

Tapete a base de orina para cultivos de autoconsumo

Estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Puebla, participaron en el evento internacional Hult Prize con su proyecto de tapete inteligente para el cultivo de semillas en ambientes áridos, con escasez de agua o tierra infértil, a partir del riego con orina humana, para que personas en condiciones vulnerables puedan producir alimentos para su autoconsumo. 

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Hult Prize es una competencia en la que estudiantes universitarios de todo el mundo exponen proyectos que buscan resolver un problema social urgente como la seguridad alimentaria y el acceso al agua, energía y educación. Los ganadores pueden recibir apoyos financieros con fondos iniciales, incluido un premio máximo de un millón de dólares para continuar con el desarrollo de las propuestas e iniciar una empresa rentable con sus productos.

Los estudiantes mexicanos que participaron en esta competencia internacional fueron Denisse Ojeda Rodríguez, José Luis Galindo Ortiz y Dominik Daniel Bini Falconi, alumnos de octavo semestre de la licenciatura en diseño industrial del Tec de Monterrey, campus Puebla.

Dominik Daniel Bini F., Denisse Ojeda Rodríguez y José Luis Galindo Ortiz.En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, José Luis Galindo destacó que aunque no resultaron ganadores, su participación fue destacada y el solo hecho de ser seleccionados para participar con más de 200 estudiantes de todo el mundo resultó una experiencia enriquecedora por todo el aprendizaje que también incluyó sortear dificultades como las de lenguaje.

Denisse Ojeda refirió que su tapete inteligente Rise surgió como un desafío escolar que poco a poco se convirtió en un proyecto que les ha permitido obtener reconocimientos nacionales e internacionales, pero sobre todo conocimiento sobre nuevas alternativas de cultivo y diseño de materiales para crear textiles.

“La idea nace a partir de la materia Diseño de Experiencias. Primero teníamos que proponer basándonos en un concurso para realizar el proyecto, así decidimos participar en el concurso internacional RSA Student Design Awards 2017 en la categoría Wearing Intelligence, donde ganamos. Desde entonces pensamos que este proyecto podría servir como una alternativa de apoyo para los refugiados”.

Con el tapete inteligente, los estudiantes en enero de este año recibieron el premio A los Nuevos Talentos Jóvenes, por parte de las Ciudades Creativas de la Unesco, lo que les permitió representar al Tec de Monterrey en Hult Prize en Singapur, donde enfrentaron a más de 12 países participantes.

Cómo funciona el tapete inteligente

El tapete inteligente Rise se sustenta en la hidroponía, es decir, que no se requiere de una tierra fértil porque los nutrientes se absorben totalmente del agua, que en este caso es la orina, la cual no puede ser almacenada porque perdería sus propiedades.

La forma de cultivo a través de este tapete inteligente se aplica para zonas donde hay sequía, o porque la tierra no es muy fértil, pero también se podría emplear para cultivos en viviendas, debido a su tamaño que no supera el metro cuadrado.

Dominik Daniel Bini F., Denisse Ojeda Rodríguez y José Luis Galindo Ortiz

Denisse Ojeda añadió que este método está constituido por capas de bambú con tres filtros de carbono, en un primer prototipo, aunque puede tener más capas conforme avance el desarrollo del modelo final. La idea, dijo, es que las sustancias como nitrato, potasio y calcio, presentes en la orina, queden almacenadas en estos filtros para que funcionen como nutrientes que permitan la germinación y el crecimiento de las plantas.

Para observar los resultados, los estudiantes del Tec realizaron primero una investigación sobre esta metodología ya desarrollada en otros países; sin embargo, su contribución está en el diseño de los filtros a base de carbono, además del producto como tal para poder comercializarlo en un futuro.

José Luis Galindo, integrante de este equipo, explicó que sus pruebas las realizaron primero con pasto que, tras ser regado diariamente con orina sin almacenar, en un promedio de una semana creció sin problema. Posteriormente se dieron a la tarea de probarlo con otro tipo de semillas, en este caso de cereales.

“La medición de cuánta orina requiere no está cuantificada como tal. Hicimos un experimento con orina empleada a diario y un poco de agua al inicio. Como fue con pasto, creció a la velocidad normal y germinó en un promedio de ocho días. Posteriormente hicimos pruebas con trigo y con esas continuamos ahora, pero va funcionando, aunque esta semilla tarda más en germinar”.

El estudiante del Tec de Monterrey subrayó que la idea de utilizar orina es porque el prototipo está orientado para que personas que no tienen acceso al agua o alimento puedan recurrir a este método, el cual, dijo, de alguna manera también es utilizado en nuestro país con las aguas residuales que después de ser tratadas son empleadas para riego de cultivos.

“El uso de la orina no tiene problema con el producto final; la orina ya ha sido utilizada como fertilizante, pero en el caso de nuestra propuesta, esta se va quedando en los filtros y lo que llega a la semilla en realidad son solo los nutrientes, principalmente el nitrato. Si pensamos en que se utilizan las aguas residuales ya tratadas para regar cultivos, nosotros proponemos lo mismo. Al final, la orina es 95 por ciento agua y cinco por ciento nutrientes que hay en nuestro cuerpo, por eso digo que no se utiliza orina como tal, sino agua porque pasa por un proceso de purificación”, indicó José Luis Galindo.

Para Denisse Ojeda, el proyecto se orienta a cumplir el objetivo de presentar una alternativa ante la escasez de alimento y de agua, pero conforme se desarrolló su modelo las necesidades y experiencias van cambiando el diseño del producto final, pues asegura que con esta experiencia han aprendido que las cosas no solo se diseñan con un fin estético sino que debe existir un beneficio para la sociedad.

“Nuestro aporte es crear en el consumidor conciencia de que es posible no gastar agua en lugares donde no es necesario gastarla, o reutilizarla en un ciclo y apoyar sectores que necesitan de alternativas ante necesidades muy específicas”, concluyó.

 

Fuente: Conacyt / Dalia Patiño González

 

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