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Plásticos podrían tener su fin con este material

Plásticos podrían tener su fin con este material

Plásticos ecológicos hechos con restos de camarones, esa es la propuesta de Javier Fernández, científico español de Harvard, en Estados Unidos, para reducir la contaminación y es que, como es sabido, el plástico convencional tarda siglos en degradarse.

Investigadores señalan que los plásticos enterrados en vertederos demorarán 1.000 años en degradarse. Los plásticos que se descartan en los mares del mundo -un estimado de 100 millones de toneladas hasta ahora, que circulan en vastas giráreas oceánicas- son una amenaza para la vida marina.

Ante este problema, el Instituto Wyss de Ingeniería Biológicamente Inspirada de Harvard presentó un bioplástico aislado de las conchas de camarón.

EL QUITOSANO Y LOS PLÁSTICOS

El plástico está hecho de una mezcla de quitosano y fibroína (proteína de la seda). El quitosano, una forma de quitina, el segundo material orgánico más abundante en la Tierra. Se consigue muy fácilmente entre los desechos de la industria pesquera.

El quitosano se caracteriza por ser un material barato, resistente, elástico y biodegradable.

Por su parte, la quitina, un polisacárido resistente, es el ingrediente principal en las resistentes conchas de los crustáceos, las cutículas de insectos como armaduras e incluso las alas flexibles de las mariposas.

Lo llamamos shrilk (por shrimp y silk, que en inglés significa camarón y seda). Es un material biomimético inspirado en la cutícula, la piel de los insectos”, señala su creador, Javier Fernández.

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Los objetos hechos de shrilk pueden fabricarse en masa y serán tan robustos como los artículos fabricados con plásticos cotidianos. También podría usarse para fabricar bolsas de basura, envases y pañales.

Fernández ha dedicado su carrera a reducir el uso del plástico, por lo que es uno de los mayores expertos en quitosano. Dicho material abre un escenario prometedor en industria, la medicina y la impresión 3D.

Para obtener este bioplástico, el investigador se ha dedicado al estudio minucioso de miles de caparazones e insectos.

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Básicamente, tomamos el diseño y los componentes de la concha de camarón, tomamos proteínas de la seda, y los combinamos en un diseño similar al de los insectos”, comentó en entrevista para la BBC.

Estamos tratando de llenar un hueco que existe en la industria del plástico. Aquellas cosas que no necesitamos que duren para siempre. Ese es uno de los principales problemas del plástico, que se usa para cosas se supone deben durar a lo mejor un año, quizás unas horas porque son descartables, pero estás usando un material que va a perdurar miles de años en la Tierra”, agrega el científico.

El shrilk se descompone en  pocas semanas, e incluso libera nutrientes ricos que favorecen el crecimiento de las plantas.

Para demostrar que el material desarrollado no afecta al medio ambiente, el Instituto Wyss difunde este video. En las imágenes se observa cómo una planta crece en 20 días sobre una superficie de quitosano.

 

 

Staff Tecnología Ambiental

Foto: Pixabay

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