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Tecnología Ambiental edición 105

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La Contaminación de Mares y Océanos: ¿Acción o Reacción?

En los últimos meses han circulado en redes sociales diversos videos y evidencias de contaminación en los mares, básicamente por plásticos, lo que ha llevado a la formación de una inmensa masa flotante de plásticos en el océano Pacifico. Aunado a esta situación, también circula en redes sociales la imagen de una tortuga a la que se le extrae un popote de las fosas nasales; lo que extraña es ¿cómo llegó a introducirse el popote de 10 centímetros en su nariz?

En fin, el caso es que existe una alerta masiva sobre una situación de emergencia por la contaminación de los mares lo que ha desatado una serie de acciones políticas, las más, y otras sociales, las menos, relacionadas con la contaminación por plásticos.

Llama la atención el tema de los popotes en México, donde la SEMARNAT, incluso, ha invertido en una campaña masiva contra el uso de estos adminículos llevados a la moda del consumo de bebidas en los años 50 y mantenidos hasta nuestros días provocando contaminación. Por otro lado, el uso de bolsas de plástico para las compras en mercados, tiendas y supermercados, es otra preocupación mayúscula de las autoridades gubernamentales al punto de establecer legislación particular para prohibir el uso de éstas comercialmente. Legislación local que ya se aplica en varios estados de la República.

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¿Qué efecto real se produce en el medio ambiente con estas “políticas públicas”, son realmente una prioridad nacional? Nos preguntamos esto porque existiendo problemas de fondo en el manejo y disposición adecuada de residuos sólidos urbanos, de manejo especial y peligrosos, las autoridades “Verdes” han sabido dar respuesta al “sentir” de la sociedad manifestado en redes sociales y con ello pretendiendo ofrecer una imagen de “compromiso, conciencia  y acción social” en su encomienda pública; sin embargo, los problemas reales siguen vigentes, tales como el manejo inadecuado de residuos sólidos urbanos en múltiples ciudades del país donde no existe la infraestructura adecuada para el manejo y disposición final de estos residuos.

Asimismo, el uso y aplicación de tecnologías de punta para el manejo de residuos sigue siendo parte del discurso, más que de la realidad. Un ejemplo es la Planta de Termo-valorización de Residuos de la Ciudad de México, cuya construcción aún se encuentra en fase de planeación por los múltiples problemas que las propias autoridades le imponen para su funcionamiento, así como grupos de la sociedad civil que se oponen por desconocimiento de las tecnologías y un supuesto uso de tecnología obsoleta, opiniones que se encuentran totalmente alejadas de la realidad.

En tanto el manejo y disposición de residuos se mantiene en la escena política como mera moneda de cambio de intereses particulares de partidos políticos y de actores puntuales del Gobierno, el problema persiste y la sociedad hace poco o nada por resolverlo, a la espera de que el Gobierno lo atienda y resuelva.  ¿Qué hacemos con nuestros residuos peligrosos domésticos? Botes de cloro (de plástico), electrónicos de desecho (como teléfonos celulares), pilas, lámparas de iluminación y balastras, entre muchos otros que día tras día generamos y que, simplemente, no le damos atención por no ser un “problema manifiesto” en redes sociales.

La conciencia ambiental se vive en lo individual cotidianamente en nuestros patrones de consumo y forma de vida. Revisemos y hagamos un inventario individual de patrones de consumo y generación de residuos para estimar nuestra propia “huella ecológica” más allá de estas políticas de “relumbrón” y posicionamiento electoral. La autoridad, en sus esquemas de “Educación Ambiental”, debe incidir en la población con mensajes de fondo más allá de “jingles” en radio con tonadita celestial como el de “sin popote está bien”.

En tanto, la autoridad ambiental federal se preocupa por los “popotes”, más de 8 millones de toneladas de residuos peligrosos se siguen produciendo al año en el país y sólo existe capacidad instalada para el manejo de poco más de dos millones, ¿en dónde queda el resto? ¿Debemos esperar a que sea tema de las redes sociales para darle atención al menos con “jingles” en la radio?

Por: Biol. Raúl Arriaga

Director General de GDT ambiental

 

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