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Cambiar Modelo de Negocio Para Mejorar el Transporte Público: JPZ

Cambiar Modelo de Negocio Para Mejorar el Transporte Público: JPZ

En la Ciudad de México y durante 18 años correspondientes a tres administraciones gubernamentales, apenas se ha podido renovar 50 por ciento del parque vehicular del transporte público en donde existe una sobreoferta de 30 por ciento de unidades, y además no se ha podido cambiar el obsoleto modelo hombre-camión, donde se pelean el pasaje. Por ello, la solución es migrar a un nuevo modelo de transporte por medio de una integración tarifaria.

Lo anterior fue planteado por Jesús Padilla Zenteno –director general de Corredor Insurgentes, S.A. de C.V., empresa concesionaria de la Línea 1 del Metrobús–, durante su participación el pasado 5 de febrero, como ponente magistral ante universitarios congregados en uno de los auditorios, en la Cátedra Prima de la Universidad del Pedregal a cargo del rector Armando Martínez Gómez.

A casi 14 años en operación de la primera línea del Metrobús y con la experiencia del cambio de unidades con la mejor tecnología del mercado para aminorar las emisiones contaminantes, Padilla Zenteno resaltó que quien viaja en transporte público, deja 5 años de su vida en él, mientras que quien lo hace en transporte privado, pierde 4.5 años que tampoco es nada gratificante.

Agregó que en general, se pierden 33 millones de horas hombre en el tráfico, cifra que presenta un incremento del 100 por ciento en 20 años, lo cual significa económicamente pérdidas por más de 100 mil millones de pesos al año.

“El Metrobús le ha dejado una muy buena huella de cambio al país, de innovación, de eficiencia, de una configuración distinta, de una administración centralizada, profesional, donde los transportistas han logrado ver que tienen un patrimonio y el operador también tiene beneficios.

Hoy, los operadores cuando se integran a una empresa, tienen sentido de pertenencia, tienen cobertura médica, derecho a una jornada laboral digna, seguridad social para los padres, esposa e hijos, capacitación permanente. Creo que hemos aprendido, poco a poco, los valores agregados y atributos de este nuevo modelo que es más eficiente”, precisó Padilla Zenteno.

Sin embargo, enfatizó que “hay que cambiar el modelo de negocio, no el modelo de autobús porque tenemos rutas con buses nuevos, con prácticas viejas donde se siguen peleando el pasaje y no existe forma de resolver el conflicto que al parecer, ninguna gran ciudad de América Latina ha podido solucionarlo”.

“Cambiar de modelo de negocio es entender que no todo es tarifa. Desde hace varios años, no nos pronunciamos por incremento de tarifa, pues ésta, es solamente una variante del proceso de los costos para prestar el servicio. Lo que define el negocio es el número de pasajeros que van en el vehículo; pero lo que se necesita es una integración tarifaria que permita que los autobuses llenos con los no llenos ganen lo mismo; que las rutas buenas con las no buenas, se equilibren”, precisó.

Dijo que también debe haber políticas públicas para desestimular el uso del automóvil, pues hoy, 40 por ciento de la infraestructura en la ciudad está construida para estacionar autos y, en caso de que tenga éxito el modelo del vehículo eléctrico, se tendrá una congestión verde, pero no se resolverá el problema de fondo porque para México y América Latina, el auto es un tema aspiracional diferente a Europa donde los niños crecieron en el transporte público”, destacó.

Pero un transporte público eficiente y con tecnología, cuesta. El vehículo de doble piso en Reforma cuesta 11 millones de pesos; el biarticulado de Insurgentes 11 millones de pesos, los articulados de dos vagones, cuestan 7 millones de pesos. “De algún lado se tienen que pagar, porque la tarifa no los paga. Un viaje en Metrobús tiene un costo real de 9 pesos”, explicó.

En este contexto, y al ser el transporte un derecho humano, “la autoridad tiene que meterle recursos vía subsidios, pero esos subsidios no son para el transportista, el subsidio es para acercarnos al costo real del pasaje, es un subsidio al pasajero porque de otra forma se tendría que incrementar la tarifa”.

En este orden de ideas, recordó que en el Metro, cuesta 14 pesos mover a un pasajero y se cobran 5. “En cualquier parte del mundo, sobre todo en Europa y Estados Unidos, 50 por ciento del costo del pasaje es mediante la tarifa y el otro tanto de subsidio”.

Como empresario que inició desde estudiante convirtiendo su auto en taxi y posteriormente dueño de un microbús, hasta ser director general de CISA Metrobús, y ahora además presidente de la COPARMEX CDMX, aconsejó a los universitarios:

“Hay que atreverse a todo. Equivóquense, equivóquense mucho, pero a tiempo, ahora que todavía están jóvenes… y aprendan. En la medida en que ustedes se quiten la palabra miedo, se van a sorprender de qué están hechos, van a valorar su verdadera capacidad. El miedo nunca se va a acabar; el valor no es ausencia de miedo sino la capacidad de enfrentar el miedo. No le tengan miedo a nada, aunque tampoco sean suicidas. Enfrenten todo, porque en esta vida hay que saber enfrentar la adversidad”.

Asimismo, les dijo que “se deben involucrar como ciudadanos y participar en tareas de bien común, porque si no lo hacen, no tendrán cara para quejarse más adelante. Hacer comunidad, es la palabra”, concluyó.

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