Nuevo fondo apoyará proyectos de adaptación basada en los ecosistemas

¿Sabías que la naturaleza es una de las mejores defensas de la humanidad para adaptarse al cambio climático? Una nueva oportunidad de financiación está ampliando la adaptación basada en los ecosistemas en todo el mundo. La convocatoria de propuestas ya está abierta.

El Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas se lanzará en junio de este año. El objetivo es ambicioso: desencadenar un movimiento global para restaurar los ecosistemas del mundo. Esto no es simplemente por el bien de la naturaleza, dicen los expertos. La creciente evidencia muestra que un reverdecimiento global podría ayudar a la humanidad a adaptarse al cambio climático.

En las ciudades, la restauración de los bosques urbanos enfría el aire y reduce las olas de calor. En las costas, los bosques de manglares proporcionan defensas naturales contra las marejadas ciclónicas. Y en altitudes elevadas, el reverdecimiento de las laderas de las montañas protege a las comunidades de avalanchas y deslizamientos de tierra inducidos por el clima.

Para apoyar este trabajo, conocido como adaptación basada en los ecosistemas (AbE) , el nuevo Fondo Global para la adaptación basada en los ecosistemas, Global EbA Fund, abrió su primera convocatoria el 25 de marzo. Dirigido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el fondo, ofrecerá subvenciones para enfoques innovadores de adaptación basada en los ecosistemas.

“El impulso para las soluciones basadas en la naturaleza está creciendo y el Fondo Global para la AbE está listo para llevar este trabajo al siguiente nivel”, dice Tim Christophersen, coordinador del PNUMA del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas.

”Con el fin de ampliar el alcance de las soluciones basadas en la naturaleza, este fondo creará sinergias con otras iniciativas clave, incluido nuestro Mecanismo de Capital Semilla, la Red de Adaptación Global y la Red de Amigos de la AbE de la UICN”, añadió Christophersen.

La convocatoria llega cuando el mundo ya está experimentando los primeros efectos del cambio climático. El año pasado fue uno de los más cálidos registrados y unos 50 millones de personas se vieron directamente afectadas por inundaciones, sequías y tormentas, según el Informe sobre la brecha de adaptación 2020 del PNUMA. La publicación reveló que muchos países están luchando por adaptarse a una “nueva realidad climática” y que incluso si el mundo logra estar a la altura del Acuerdo de París, el cambio climático tendrá un impacto profundo en muchas comunidades de por sí vulnerables.

Un ejemplo de adaptación basada en los ecosistemas puede encontrarse en la Gran Muralla Verde de África. Con el desierto del Sahara expandiéndose hacia el sur, arrasando a su paso abrevaderos y medios de vida, muchos países africanos han unido fuerzas para plantar árboles y arbustos a lo largo de una franja de 8.000 km que recorre todo el ancho de África. Cuando esté terminada, será la estructura viviente más grande del planeta.

La barrera detiene el desierto al retener la humedad en el suelo y mantener la tierra intacta. A la vez, aporta una mayor seguridad alimentaria a una región excepcionalmente seca al mejorar el suelo para los cultivos, y absorbe millones de toneladas de carbono de la atmósfera. La iniciativa de la Gran Muralla Verde también está protegiendo a las comunidades del cambio climático al combinar la restauración con inversiones en agricultura sostenible y gestión del agua.

Hay enormes beneficios económicos en la adaptación basada en los ecosistemas y las soluciones basadas en la naturaleza en general. Cada dólar invertido en la restauración de los ecosistemas genera entre US$ 7 y US$ 30 en beneficios totales. Las soluciones basadas en la naturaleza pueden ser una máquina de creación de empleo en una época de COVID-19 e incertidumbre económica. Cada millón de dólares invertido respalda entre 10 y 40 empleos en enfoques basados ​​en la naturaleza, que es casi 10 veces la tasa de creación de empleos de las inversiones en combustibles fósiles.

La protección de los bosques y los manglares por sí sola podría evitar pérdidas económicas mundiales por el cambio climático de más de US$ 500.000 millones anuales para 2050.

“Si el cambio climático es la enfermedad, la naturaleza es parte de la cura», dice Christophersen.

Obstáculos para la adaptación basada en los ecosistemas

A pesar de los numerosos beneficios y el creciente interés mundial, las soluciones para la adaptación basadas en la naturaleza no se están usando lo suficiente, según el Informe sobre la brecha de adaptación. Esto se debe a tres obstáculos principales: en primer lugar, la falta de conciencia de los beneficios; en segundo lugar, las deficiencias normativas que limitan su atractivo; y por último, un acceso limitado a la financiación. El fondo priorizará propuestas que tengan como objetivo explícito superar estos obstáculos.

“La UICN ha estado a la vanguardia de la adaptación basada en los ecosistemas durante más de una década, aprovechando el potencial de la naturaleza para aumentar la resiliencia de las comunidades que enfrentan la peor parte del cambio climático en todo el mundo”, dice Stewart Maginnis, director global del grupo de soluciones basadas en la naturaleza de la UICN.

“Al respaldar una diversa gama de proyectos de calidad, el fondo fomentará la innovación y la ampliación de las soluciones para la adaptación basadas en la naturaleza en todo el mundo”.

El fondo también dará prioridad a pequeñas subvenciones para iniciativas “catalizadoras” que puedan derivar en un movimiento mundial masivo, en el que la adaptación basada en los ecosistemas se convierta en un enfoque fundamental para abordar el cambio climático.

La primera convocatoria consistirá en subvenciones de entre US$ 50.000 y US$ 250.000 otorgadas mediante un proceso de solicitud continuo. Los proyectos se seleccionarán dentro de los tres meses posteriores a la presentación de la solicitud.

El fondo, que ha recibido una inyección de 20 millones de euros del Ministerio Federal de Medio Ambiente de Alemania a través de su Iniciativa Internacional de Protección del Clima, también recopilará pruebas e historias sobre iniciativas de adaptación basadas en los ecosistemas y desarrollará lecciones para ampliar el alcance de la práctica.

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